4 de febrero de 2026
Cuando llega el diagnóstico y te explican los tratamientos que vas a seguir durante el proceso, es normal marcarse el final de estos como una meta. No sabemos muy bien cuál será esa fecha exacta y si todo irá en los tiempos marcados, pero es inevitable tener en mente una fecha aproximada: “el verano que viene”, “antes de la próxima Navidad”, “la graduación de la niña”…
Al marcar ese final como una meta es inevitable que vayamos haciendo la cuenta atrás de los ciclos y meses que faltan y eso nos anima en los momentos en los que se nos hace muy largo.
Llega ese día que tanto habías imaginado y, muchas veces, no te sientes como creías que te sentirías. Esa alegría, esa tranquilidad que habías anticipado, aparece acompañada por la incertidumbre ante lo que viene ahora.
Eso no significa que seas una persona desagradecida, sino que ahora es cuando te estás permitiendo conectar con tus emociones. Y, además, poco a poco te estás dando cuenta de que cuando los tratamientos finalizan, comienzan muchas otras cosas.
El vértigo de dejar de estar tan vigilado y acompañado
Uno de los mensajes que más nos transmiten las personas que pasan por este momento del proceso es el sentirse perdidas y solas. Durante meses la rutina ha consistido en ir al hospital varias veces al mes, a veces todas las semanas, y ahora tienen que estar varias semanas sin ir y las consultas se irán espaciando cada vez más.
Es normal si tu mente interpreta esta frecuencia menor como desprotección. Necesitas un tiempo para acostumbrarte a esta nueva rutina. Recuerda que el equipo médico sigue estando ahí para cualquier duda o preocupación que tengas.
El miedo a las revisiones
Es totalmente normal que los días antes a la realización de pruebas médicas y los previos a la consulta de resultados te encuentres en un estado nervioso y con miedo. Recuerda que hubo una vez que te hicieron algunas de esas pruebas, estuviste en esa consulta y te dieron la mala noticia del diagnóstico. Es normal que tu cerebro necesite varias consultas más para aprender que allí también pueden darse buenas noticias.
La hipervigilancia al cuerpo y a los posibles síntomas
Las dudas sobre qué es normal y qué no; cuándo tengo que acudir al médico de familia, cuándo a Urgencias y qué puede esperar… es muy común y, a veces, genera mucha hipervigilancia.
No te está ocurriendo nada extraño si te asaltan las dudas cuando notas síntomas diferentes. Lo importante es que estas dudas, estos miedos, no te bloqueen y que seas capaz de resolverlos acudiendo a profesionales sanitarios; entienden que el momento en el que estás no es fácil y te orientarán mejor sobre la información que tienes que trasladarles con urgencia y lo que puede esperar a la consulta.
Un malestar emocional más intenso que el vivido hasta ahora
Esto no siempre ocurre, pero es bastante habitual. Dependerá de la gestión emocional que hayamos hecho durante el proceso con la enfermedad.
En muchos casos, el haber estado con el piloto automático “haciendo lo que había que hacer” durante tantos meses ha impedido conectar con las emociones que todo este camino estaba generando. El parar, el cambiar la rutina médica, ayuda a conectar con estas emociones y, a veces, nos desbordan. Si es el caso, no dudes en pedir ayuda a un profesional de la psicooncología.
La frustración porque el cáncer no ha sido un paréntesis
Esta es una creencia que está bastante extendida en la sociedad. Se cree que una vez que se termine el tratamiento se vuelve al punto en el que se estaba el día anterior a que aparecieran los síntomas o al día anterior en el que se comunicó el diagnóstico y no es así. Pasar por un cáncer y sus tratamientos cambia a cualquiera a muchos niveles y eso no es necesariamente malo. Es importante que lo transmitas a las personas de tu entorno para que no sigan esperando a tu antiguo yo y se adapten a tus necesidades actuales.

 

Desde la FUNDACIÓN MÁS QUE IDEAS queremos visibilizar que final del tratamiento oncológico no es el final del proceso para acercar a la población general la realidad de las personas que han pasado un cáncer.
Si es tu caso, no dudes en que podrás con todo lo que se ha descrito en este artículo, al igual que has podido con todo lo anterior. Y queremos recordarte que no es necesario “poder en soledad”: las organizaciones como MÁS QUE IDEAS y los profesionales de ámbito psicosocial estamos a tu disposición para acompañarte en estos momentos.

 

Este artículo para el blog de la Fundación MÁS QUE IDEAS ha sido escrito por Estefanía Romero, psicóloga y psicooncóloga.
Forma parte del personal técnico de MQI.
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